Las personas involucradas en la función pública están en la obligación de desarrollar habilidades de gestión que les permitan ofrecer óptimas soluciones a los problemas de su comunidad, desde una perspectiva equitativa de distribución de recursos y desarrollo simultáneo de las ciudades. Ampliar estos conocimientos significa minimizar el riego en el diseño y ejecución de proyectos destinados a mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos. |